El propósito de la educación en #500palabras

purposedES

Escribo esta entrada con motivo del debate sobre el propósito de la educación. Muchos han opinado ya y yo voy a intentar aportar, espero, algo diferente a este #purposedES . Estas son mis #500palabras:

La labor educativa es una labor puramente vocacional, por lo tanto está muy sujeta a las experiencias pasadas de los docentes. Estas experiencias son las que nos han conducido a tomar, en un momento determinado, el camino de la enseñanza como opción de vida.

Esta realidad, ligada intrínsecamente con nuestra profesión, nos ha generado un problema, la falta de objetivos comunes, la ausencia de una visión compartida. Cada docente intenta conseguir que los alumnos experimenten aquello que a él le marcó de por vida; algo lógico y natural pero que, hoy en día, es insuficiente.

Sin embargo, cada problema que se nos plantea nos ofrece la posibilidad de encontrar una solución que nos haga crecer como personas y como sociedad. Es ahora cuando por fin nos planteamos el propósito de la educación. Pero la respuesta solo es válida si la construimos entre todos (educadores, educandos, familias… sociedad).

No es casualidad que sea ahora que el mundo está cambiando, que todos estamos vinculados a través de internet, cuando surjan estos interrogantes ya que, en muy poco tiempo, hemos expandido nuestras fuentes de información y nuestro ámbito de influencia. Nuestro mundo es más rico y plural, nuestro propósito también debe serlo.

Para aportar mi granito de arena a esta reflexión quiero partir de los inicios de mi vocación educadora, ya que, desde mi punto de vista, esa vocación, esa pasión por hacer mi trabajo, es la clave.

Si hubiera recogido desde pequeño, en un portfolio llamado “aquello que me hizo ser educador”, mis experiencias más significativas, quizá la más importante de todas habría sido la lectura del libro “El club de los poetas muertos” de N. H. Kleinbaum, del cual extraigo un fragmento de un poema de Walt Whitman que siempre me fascinó:

La pregunta

“ ¡Oh, yo! ¡Oh, vida!

Todas estas cuestiones que me asaltan

Estos cortejos sin fin de incrédulos

Estas ciudades pobladas por idiotas

¿Qué hay de bueno en todo esto, oh, yo, oh vida?

Respuesta

Que tú estás aquí…

que la vida existe,

y la identidad,

que el prodigioso espectáculo sigue,

y que, quizá,

tú contribuyes a él con tu rima”

En nuestro trabajo nos encontramos muchas veces con alumnos abatidos, sin rumbo. Algunos han bajado los brazos y se limitan a dejar que pasen los días. La tarea de educar tiene muchos momentos maravillosos sí, aunque también descorazonadores.

Sin embargo, lo que tengo claro es que, si a través de la educación conseguimos que nuestros alumnos sepan que son importantes, únicos, que cada acto que cometen, cada idea que tienen, cambia a quienes están a su alrededor y a toda la sociedad, si les ayudamos a que ellos mismos se den cuenta de que realmente contribuyen a ese prodigioso espectáculo, si les acompañamos en la búsqueda de su verdadera vocación, entonces es cuando la educación cobra sentido.

En definitiva, el propósito de la educación es, en mi humilde opinión, acompañar a nuestros alumnos y crear el entorno adecuado para que ellos puedan crecer y desplegarse en plenitud.

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